27 oct 2010

so long



La noticia me golpeó el pecho, me angustió con un dolor que nunca esperé. Lo primero que me vino a la mente fue su imagen jugando con el bastón de mando el día de su asunción. Recuerdo que era mi primer año estudiando en Córdoba y me emocioné hasta las lágrimas con su discurso. Tenía, por primera vez en mi vida, esperanza, y respeto por mi presidente. Él fue y es, posiblemente, mi presidente. Nací un año antes de la vuelta a la democracia, y tenía 17 cuando se fue el desguase de los 90. Viví su gobierno con pleno conocimiento de lo que significaba la política y lo que quería para mi país. No lo voté y no creo que vaya a votar al peronismo en los años venideros, pero siempre supe que su gobierno iba a pasar a la historia, que había que ser muy ciegos para no poder verlo.
Creo que por primera vez entiendo lo que es un lider paternalista, eso es lo que sentí cuando escuché la notica, la sensación de haber perdido a un ser querido.
Después pensaré en qué significa su muerte para el país, en cómo se regocijara la ignorante derecha, en qué dirá su mujer cuando pueda decir. No leí los diarios ni miré la tele, no creo que nadie pueda expresar lo que siento. Nunca pensé que lo iba a predominar en mi por un gobierno que critiqué, odié, admiré, respeté, en fin, viví, fuera de tanto dolor.

25 oct 2010

estuve comiendo Feijoada



Gustosa!

estuve viendo Trumbo

Interesante documental sobre Dalton Trumbo. La vida del novelista, guionista y director de cine estadounidense perseguido por el macarthismo (fue uno de los Diez de Hollywood). Se vió obligado a testificar delante del Comité de Actividades Antiestadounidenses en 1947, dentro de la búsqueda de elementos comunistas en la industria del cine. Debido a esto, tuvo que usar seudónimos en sus trabajos. Entre sus películas destaca Johnny cogió su fusil y el guión de Espartaco.


estuve viendo

Jon Stewart en Larry King Live. Hablaron sobre el despido de Rick Sanchez de la CNN. Qué pasó? Durante una entrevista en Sirius XM Radio en el programa de radio Stand Up With Pete Dominick, el 30 de septiembre de 2010, Sánchez llama Jon Stewart, un "bigot" (algo asi como un intolerante, un xenófobo). Cuando se le consultó sobre la cuestión de que Stewart también pertenece a un grupo minoritario a causa de su etnia judía, Sánchez respondió:
"Sí, gente muy impotente. [risas] Él es tan minoría. Quiero decir, usted sabe, por favor. ¿Qué - ¿Estás bromeando? Les digo que todo el mundo que dirige CNN muchos son como Stewart, y un montón de gente que maneja todas las otras redes son como Stewart. Y dar a entender que de alguna manera, la gente en este país que son judíos, son una minoría oprimida?"
Los comentarios de Sánchez fueron interpretadas por CBS News y MSNBC como una afirmación de que Judios controlan CNN y otras redes.Al día siguiente de sus observaciones,CNN anunció que Sánchez estaba despedido.
En esta entrevista Jon Stewart hace un interesante análisis de cómo se están manejando las empresas con respecto a los despidos,cómo funcionan las agencias de noticias, y afirma que no queria que Sánchez fuera despedido.


23 oct 2010

Estuve yendo a

Las Jornadas Arte+Arquitectura+Diseño. Adrián Candelmi, de Terrorismo Gráfico habló de Neuquén, de su alumno/socio, de concursos, cajas y videos con chamamé...Además una previa calentita entre alumnos tirandos bombas de sal y profesores atajandose con coladores.




21 oct 2010

Estuve escuchando..



When you were here before / Couldn't look you in the eye
You're just like an angel / Your skin makes me cry
You float like a feather / In a beautiful world
And I wish I was special / You're so fuckin' special

But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here? / I don't belong here.

I don't care if it hurts / I want to have control
I want a perfect body / I want a perfect soul
I want you to notice / When I'm not around
You're so fuckin' special / I wish I was special

But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here? / I don't belong here.

She's running out again, / She's running out
She's run run run running out...

Whatever makes you happy / Whatever you want
You're so fuckin' special / I wish I was special...

But I'm a creep, I'm a weirdo, / What the hell am I doing here?
I don't belong here. / I don't belong here.

19 oct 2010

los médicos deberían recomendar..




leer a Liniers. Hace bien, está comprobado

por qué?

…¿Por qué molestarse en leer los periódicos si lo que ofrecen es esto? Tenía razón Agnew. Los de prensa son una pandilla de maricas crueles. El periodismo no es ni una profesión ni un oficio. Es un cajón de sastre para meticones e inadaptados…acceso falso al lado posterior de la vida, un agujero sucio y meado desechado por el supervisor del editorial, pero justo lo bastante profundo para que un borracho se acurruque allí desde la acera, y se masturbe como un chimpancé en la jaula de un zoo.
Raoul Duke

estuve leyendo...

Diecisiete días y una sola noche
Por Rafael Bielsa | 16.10.2010

Llegaron a pensar que era el fin. Y que la muerte los acariciaba. Pero una sonda perforó la roca y los mineros volvieron a nacer. Un relato apasionante de sus vivencias.

Durante diecisiete días, las sondas con cámaras olfatearon por debajo de las enaguas de la roca. Las máquinas perforadoras, como arietes ciegos con cabeza de carnero, embestían contra el esófago de la montaña, y el domingo 15 de agosto (diez días después del accidente), fueron detenidas por un coloso de 127,5 metros de alto y 700 mil toneladas de peso.

Durante 17 días, desde el jueves 5 de agosto hasta el domingo 22, la chimenea de ventilación de la mina, las barras de acero de las máquinas de sondeo y los equipos robóticos de precisión fueron salvoconductos hacia la esperanza; los deslizamientos, los deficientes planos del pique y fiscalización de la mina y las fauces del terreno fueron tickets para participar en la ceremonia molida de la aflicción.
Durante diecisiete días, los psicólogos lucharon para darle espacio a los sentimientos de los familiares y el Servicio Nacional de Menores se ocupó de los cantos y de los mantos de los niños. Durante diecisiete días, en el yacimiento San José, de la minera San Esteban, a 40 kilómetros de Copiapó, norte de Chile, a 700 metros de profundidad, 33 hombres estaban vivos sin que existiera constancia, encerrados en el pañuelo dolorido de una noche tajante.

Alguno de los mineros, durante diecisiete días, habrá recordado las canciones de su niñez, primero como una reminiscencia, después como un ejercicio. “Caballito blanco, / llévame de aquí, / llévame a mi pueblo / donde yo nací”. Contagia recordar la belleza y la seguridad. “Caballito blanco, / llévame de aquí…”. Canciones para conciliar el sueño, para engañar el hambre, para estar en familia, para ver colores, para escuchar el eco de la propia voz goteando en las paredes de la realidad. “Un día llega de lejos / Huescufe conquistador, / buscando montañas de oro, / que el indio nunca buscó, / al indio le basta el oro / que le relumbra del sol”. Alguno de los mineros, durante diecisiete días, habrá recordado canciones de niñez y de adolescencia, porque la angustia consiste en no ver más que lo que está a la vista, y en aquellos años hay mucha otra cosa para ver.
A alguno de los mineros, con seguridad, durante esos diecisiete días que reptaron desde el mediodía del jueves 5 de agosto hasta el domingo 22, se le habrá aparecido el rostro atmosférico de la muerte, en el piso del refugio, en los taludes rugosos y hasta en el mismo aire que respiraba. Habrá pensado que no iba a poder cumplirle al hijo en camino, adivinándose las piernas flacas, palpándose el pecho consumido, que iba a echarse a morir, cuando pasaba por la garganta el atún exiguo o la leche o la galleta estriada o el bocado de durazno en conserva que comían. O habrá olido el aliento de la muerte, un pez de hielo deslizándose por los orificios nasales hasta la náusea. U oído el rasgueo de la muerte en las terrazas superiores, y habrá pensado que los patrones ya los hacían finados y estaban recomenzando con las tareas de extracción y que la bóveda inestable se les iba a caer encima para siempre.

Dentro de la sociedad de 33 mineros vivos, que durante diecisiete días no fueron profetas en su tierra y a veces ni siquiera fueron sociedad, alguno habrá habido que se negase a pensar en esa entraña palpitante que se lo había tragado. “Si pienso en la grieta de la que recogemos el agua”, debe de haberse obligado, “va a comenzar a hincharse, como un grano de maíz tostado en grasa, y luego se rajará y otro aluvión se atragantará con nosotros”. Alguno de esos 33 eslabones de la providencia habrá sentido más miedo de pensar en lo que lo aterrorizaba que el miedo que lo aterrorizaba, más horror de sí que de la situación. Estados alterados de conciencia.
¿Y cómo, durante esos diecisiete días, evitar las cuentas con la estirpe? Alguno de los 33 mineros habrá aceptado que, como su padre y como su padrastro, moriría a causa del desierto de Atacama. Se habrá imaginado yacente en una fosa común, diez monedas subvolcánicas más abajo que la tumba de su padre, cien coronas de pórfido cuprífero más hondo que la tumba de su padrastro. Le habrá pasado por la cabeza que dentro de algunas centurias un curioso de la misma especie lo encontraría junto a los otros 32, convertido en una momia atacameña, con esa expresión infantil y ensimismada que a veces tienen los despojos. Se le habrá ocurrido, en medio de una noche tan impenetrable que parecía sólida, que tres muertes enlazadas eran algo más que una casualidad, que eran un designio.

Durante diecisiete días y una sola noche, las huellas de manos esperanzadas y angustiadas se habrán impregnado en las paredes lastimadas de la mina. El eco del himno nacional habrá ascendido hasta ahogarse de roca. “Ha cesado la lucha sangrienta; / ya es hermano el que ayer invasor; / del vasallo borramos la afrenta / combatiendo en el campo de honor. / El que ayer doblegábase esclavo / hoy ya libre y triunfante se ve; / libertad es la herencia del bravo, / la victoria se humilla a su pie”. Treinta y tres hombres, diecisiete días, una noche. Alguno habrá tenido un sueño completamente blanco: una vaquita del desierto blanca, un lirio blanco, y hasta un asteroide totalmente blanco. Alguno habrá disciplinado su ansiedad corriendo en círculos. Navegantes del descenso, al fin, alguno habrá sentido que lo mejor era dejar que la marea lo llevase tan profundo como quisiera. Alguno no habrá hecho otra cosa que dar ánimos; otro no habrá hecho otra cosa que rezar.
Hasta que el décimo séptimo día, el domingo 22 de agosto de 2010, una sonda perforó la losa y los 33 empezaron otra vez a nacer.

calma...