La noticia me golpeó el pecho, me angustió con un dolor que nunca esperé. Lo primero que me vino a la mente fue su imagen jugando con el bastón de mando el día de su asunción. Recuerdo que era mi primer año estudiando en Córdoba y me emocioné hasta las lágrimas con su discurso. Tenía, por primera vez en mi vida, esperanza, y respeto por mi presidente. Él fue y es, posiblemente, mi presidente. Nací un año antes de la vuelta a la democracia, y tenía 17 cuando se fue el desguase de los 90. Viví su gobierno con pleno conocimiento de lo que significaba la política y lo que quería para mi país. No lo voté y no creo que vaya a votar al peronismo en los años venideros, pero siempre supe que su gobierno iba a pasar a la historia, que había que ser muy ciegos para no poder verlo.
Creo que por primera vez entiendo lo que es un lider paternalista, eso es lo que sentí cuando escuché la notica, la sensación de haber perdido a un ser querido.
Después pensaré en qué significa su muerte para el país, en cómo se regocijara la ignorante derecha, en qué dirá su mujer cuando pueda decir. No leí los diarios ni miré la tele, no creo que nadie pueda expresar lo que siento. Nunca pensé que lo iba a predominar en mi por un gobierno que critiqué, odié, admiré, respeté, en fin, viví, fuera de tanto dolor.
Creo que por primera vez entiendo lo que es un lider paternalista, eso es lo que sentí cuando escuché la notica, la sensación de haber perdido a un ser querido.
Después pensaré en qué significa su muerte para el país, en cómo se regocijara la ignorante derecha, en qué dirá su mujer cuando pueda decir. No leí los diarios ni miré la tele, no creo que nadie pueda expresar lo que siento. Nunca pensé que lo iba a predominar en mi por un gobierno que critiqué, odié, admiré, respeté, en fin, viví, fuera de tanto dolor.
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